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Comer con niños en Utrera: La Venta el Sombrero

La Venta El Sombrero es un restaurante de comida casera con precios medios, en el que los niños podrán jugar en una gran zona de juegos pensada para ellos.

La Venta el Sombrero, a 20 minutos de Sevilla, ofrece una zona de juegos específica para los niños

Si hay algo que la mayoría de las familias con niños de Sevilla buscan, muchas veces sin éxito, son restaurantes para comer con niños. Por eso, hoy queremos recomendaros que visitéis la Venta El Sombrero, en el municipio de Utrera, en el kilómetro 20 de la A-376, a unos 20 minutos en coche desde Sevilla.

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Las familias con niños que busquen un lugar donde comer mientras los pequeños se divierten en una zona específica para ellos, encontrarán en la Venta el Sombrero lo que necesitan.

La Venta El Sombrero es un restaurante de comida casera con una carta de precios medios, en el que los clientes pueden comer tanto en el salón interior como en el exterior. Por su parte, los niños podrán jugar mientras los mayores comen en una gran zona de juegos pensada para ellos. Los peques se divertirán en la zona infantil en la que hay castillos hinchables, piscinas de bolas, columpios y otras atracciones. Toda la zona dedicada a los niños está vallada y la venta pone al servicio de las familias a un monitor para controlar el juego de los niños.

Las familias podrán disfrutar de estas instalaciones de forma totalmente gratuita, solo por comer en el restaurante. La venta dispone de una amplia zona de aparcamiento y está abierta al público todos los fines de semana.

Una propuesta genial para salir a comer con los niños. Si quieres conocer otras propuestas en Sevilla con los peques te las contamos.

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One thought on “Comer con niños en Utrera: La Venta el Sombrero

  1. Se agradecen sitios que tienen en cuenta las necesidades se movimiento de nuestros hijos. Aunque no comparto lo que se describe en el artículo, que tenga que haber una persona para CONTROLAR el juego de los niños. Creo que la idea seria que les acompañara y estuviese presente para ayudarles es los posibles conflictos que no fuesen capaces de resolver por sí mismos. Pero si controlamos el juego, deja de ser juego.

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