Cinco deditos para comunicarse antes de hablar

Los niños no empiezan a hablar hasta los dos años pero eso no significa que no puedan comunicarse mucho antes. Existe un método que les enseña a comunicarse con gestos.

Los niños no empiezan a hablar hasta los dos años pero eso no significa que no puedan comunicarse mucho antes. ¿Cómo? Por gestos. María González y Aurea Godoy son instructoras en Sevilla de Cincodeditos un método que utiliza la comunicación gestual de los bebés para enseñarles a comunicarse a través de gestos, y aseguran que es posible comunicarse bastante bien con un bebé mediante el lenguaje de signos.

 

El método, aunque poco conocido en España, en otros países, como Estados Unidos, se lleva poniendo en práctica más de 25 años. Tanto es así, que lo tienen implantado en la mayoría de las guarderías.

Para utilizar el método que Cincodeditos propone es necesario empezar a trabajar pronto con el niño. A partir de los seis meses, el bebé está listo para empezar a aprender los signos. “A esta edad los niños empiezan a utilizar sus manos para comunicarse de manera natural. La mayoría dicen adiós con la manita o señalan los objetos que quieren”, explica María González. Después de un par de meses de trabajo con el pequeño, hacia los 8 meses, el bebé empezará a comunicarse utilizando los signos que va aprendiendo. A medida que va creciendo, el pequeño utilizará los signos de manera mucho más mecánica y sencilla, incorparará alrededor de 40 signos nuevos al mes, llegando a ser capaz de conocer más de 200 signos diferentes.

En sus cursos, María y Aurea enseñan en varias jornadas una serie de gestos a los padres para que ellos lo vayan trabajando con su hijo. “Se trata de signos muy intuitivos e incónicos procedentes de la lengua de signos americana que es mucho más intuituitiva que la española”, explica María. Los padres deben incorporarlos en las rutinas con sus hijos y ser muy constantes. El trabajo rápidamente comienza a dar sus frutos y un niño de 8 ó 9 meses será capaz de comunicarse con sus padres, mucho antes de tener la habilidad de hablar. “Es muy satisfactorio. A pesar de que la mayoría de los padres entendemos a nuestros bebés porque los conocemos, es maravilloso poder comunicarte con él y entender lo que te pide, por qué llora o lo que necesita”, explica María.

No solo eso. Según las instructoras de Cincodeditos, utilizando el método de signos para comunicarse se elimina la frustración habitual de los bebés de esta edad que, al no se capaces de expresar lo que quieren, suelen recurrir al berrinche. “Este berrinche desaparece porque los bebés se sienten comprendidos”, explica María que además asegura que para los niños aprender la lengua de signos es un importante estímulo.

El principal temor de los padres que se oponen a poner este método en práctica es que los niños, al ser capaces de comunicarse a través de gestos, tarden más de lo normal en hablar pero, según María, la lengua de signos no afecta para nada a la adquisición del lenguaje. “Los niños se sueltan a hablar de la misma forma que si no se comunicaran por gestos”, explica, “y cuando hablan suelen perder todo el interés por signar. Esa es quizás la mayor desventaja del método, que supone un esfuerzo aprender un conocimiento que a partir de los dos y medio años ya no se usa”.

Aún así, quienes los prueban no se arrepienten de haber invertido su tiempo en aprender el sistema. “Nada es comparable a poder comunicarte con tu bebé y entender lo que te está pidiendo. Más adelante ves como él va haciendo suyos los gestos que ha aprendido e incluso se los inventa. Es un gustazo”, concluye María.

Las monitoras de Cincodeditos conciertan con los padres que están interesados las sesiones de trabajo de para aprender el método. A veces hacen el curso on line, para los padres que no disponen de mucho tiempo e incluso pueden hacerlo a domicilio. Los precios de los cursos se mueven entre los 40 y los 60 euros, dependiendo del número de horas de clase. Una vez recibida las sesiones, todo queda en manos de la familias -padres e hijos- que irán trabajando poco a poco para hacer más fluida la comunicación. Un pequeño esfuerzo de los mayores y el bebé para lograr entenderse antes de hablar.

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