Retrocesos

Una o dos veces por semana, comparto mi coche con una chica veinteañera que estudia su segundo año de carrera. Echamos dos horas de conversación en las que me asomo a un mundo casi desconocido ya para mi…

Una o dos veces por semana, comparto mi coche con una chica veinteañera que estudia su segundo año de carrera. Eso quiere decir que echamos una o dos horas de conversación en las que me asomo a un mundo de botellones, Justin Bieber y dinámicas de clase casi desconocidos ya para mi. La semana pasada sonaban en las radio boleros clásicos que ella jamás había escuchado y yo cantaba de memoria y que me hizo ver que, en nuestros 11 años de diferencia, había un claro cambio generacional y de referentes. 

Seguíamos hablando de la juerga navideña que se había tirado la noche anterior cuando, en un momento de su relato, ella soltó una frase que a mí me horrorizó: “Salir con la clase es muy divertido. Descubres cómo son, en la vida real, tus compañeros. Yo, por ejemplo, me reí muchísimo con una amiga mía que nunca sale porque su novio no la deja”. Así lo dijo, con total naturalidad: “Su novio no la deja”. Y siguió hablando. Tan tranquila.

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La corté con la intención de hacerle ver que lo que el novio de esa chica le estaba haciendo es un tipo de violencia de género. Entonces, ella me confesó que, entre su grupo de amigas, es bastante común este tipo de comportamientos. Incluso que algunas de sus amigas adaptaban sus ropas a los deseos de sus novios que, claro está, sí visten como desean y, por supuesto, trasnochan cuando quieren.

No deja de ser una sorpresa para mí que perpetúen actitudes machistas chicas y chicos jóvenes que han crecido, en la mayoría de los casos, en hogares donde se ha apostado por la Igualdad. Hay un resurgir del machismo, un neo-machismo, aceptado por algunas adolescentes que no lo detectan como tal y, si lo hacen, lo aceptan y lo entienden como una muestra de amor. No todas, ya lo sé.

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Pensando en Pirfita siento pánico. Que conste que me daría el mismo miedo si fuera varón. Y apunto, desde ya, en la lista de grandes asuntos que tratar con ella cuanto antes y de forma urgente,  la educación en Igualdad para que ella solita, el día de mañana, sepa detectar los primeros síntomas del machismo. Desde el primer minuto.

 

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